Imaginemos que frente a nosotros hay un espejo que sólo puede reflejar la oscuridad. Que su único propósito es oscurecerlo todo.
Imaginemos que a medida que avanzamos, la oscuridad avanza con nosotros; que todo lo que era claro, oscurece. Y todo lo que brillaba, se opaca.
Entonces comenzamos a movernos más rápido para dejar atrás al gran espejo, pero lo único que logramos es que se acelere el dominio de lo oscuro.
Para lograr un mejor engaño nos movemos hacia todos lados, hacia muchas direcciones; pero con esto logramos una mayor oscuridad.
Todo parece perdido. Pero todavía hay caminos con tramos de claridad.
Razonemos.
A cada dirección que nos dirigimos, el espejo se encargó de oscurecer. A pesar de haber cambiado de velocidad y de sentidos. Entonces, si nos aventuramos a movernos hacia los caminos que aún conservan claridad, sólo lograremos oscurecerlos.
Lo que me animo a proponer, y a sentenciar; es que sigamos buscando en nuestra oscuridad. Que dejemos que otros avancen por los caminos de claridad. Lo nuestro parece estar sentenciado: aunque seamos muy hábiles y rápidos, y aún moviéndonos inteligentemente, la oscuridad nos elige, nos acompaña, nos sigue y nos arrastra.
Pero recordemos que el espejo está reflejando lo oscuro. Lo fácil seria culparlo. Lo valiente es poner la mirada hacia nuestro interior.
jueves, 9 de octubre de 2014
lunes, 15 de septiembre de 2014
lunes, 9 de junio de 2014
Principio & Fin
En la telaraña está el hilo; débil, anacrónico, incapaz, doliente, esquivo, infértil, nublado, flaco, tardío, falaz, sobre dimensionado.
Lo miro taciturno. No veo lo que los otros.
Parece la edad, o la perspectiva, o lo que sea.
No encuentro su principio o, tal vez, no lo he dicho, me importa muy poco su fin.
15 de octubre de 2012.
Lo miro taciturno. No veo lo que los otros.
Parece la edad, o la perspectiva, o lo que sea.
No encuentro su principio o, tal vez, no lo he dicho, me importa muy poco su fin.
15 de octubre de 2012.
jueves, 29 de mayo de 2014
Música apagada
La música que hoy se apaga, tuvo, entre todas las melodías posibles, la mejor de las notas; un silencio prudente podría haberla modificado. Pero nada nace para no morir.
Los mejores tiempos hoy se tiñen, entre burlas se tiñen, para plantear un vacío a mis oídos.
A brazos esquivos se consagra mi baile; y siento, a pesar del fuerte latir de mi corazón, que mis pasos no volverán a partir con sueños fugaces.
31-12-2010.
Los mejores tiempos hoy se tiñen, entre burlas se tiñen, para plantear un vacío a mis oídos.
A brazos esquivos se consagra mi baile; y siento, a pesar del fuerte latir de mi corazón, que mis pasos no volverán a partir con sueños fugaces.
31-12-2010.
martes, 3 de septiembre de 2013
Viaje al oriente
Todo ese año estuve planeando el viaje.
No tenía que recorrer muchos kilómetros . Tampoco significaba un gran costo
económico. Sólo tenía que tener en cuenta la forma en que me iba a presentar.
Averigüé para viajar en buque, en lancha, y hasta pensé en ir en micro por el
pase fronterizo de Entre Ríos, pero esa posibilidad la descarté por el corte
del paso en modo de protesta por la instalación de las papeleras en Fray
Bentos. Al fin, un amigo me convenció contándome de las ventajas que presentaba
viajar en Buquebus. Recuerdo que en diciembre reservé un pasaje directo a
Montevideo para febrero. Desde octubre empecé a investigar acerca de los
carnets de periodistas, sus credenciales.
Me encontré con un muchacho que
trabajaba en una radio no muy conocida y me facilitó credencial para disipar
mis dudas. Le agradecí y le dije que debía una. Me sonrió y me contestó que no
era para tanto.
A los pocos días fui a visitar a un
amigo que sabía mucho de tecnología. Le pedí que me hiciera un carnet igual al
que me habían prestado. Sólo faltó ponerle la foto mía porque no tenía un
scanner en aquel lugar. Me mandó a un local que no estaba muy lejos y me dijo
que vaya de parte suya. En ese lugar pusieron mi foto con el sistema de
escaneo.
Para noviembre ya tenía mi credencial de
periodista, falsa, por supuesto. Desde diciembre hasta enero me pase haciendo
simulacros de entrevista, anotando las preguntas que haría. Hice como cuarenta
entrevistas posibles, pero ninguna me convenció del todo.
Cuando llegó el mes de febrero tenía
unos nervios que me sobrepasaban. Llevé un bolso no muy grande, dos pantalones,
tres remeras y varios slips. Cuando llegué a Montevideo me di cuenta que no
había reservado habitación en ningún hotel. Caminé mucho y averigüé en varios
lugares, pero no había nada disponible. En una esquina vi a una mujer que estaba
regando su vereda. Le pedí que me convidara agua. Yo estaba con una sed casi
insoportable. Me dio un vaso con agua fría. Tomé y le comenté lo que estaba
haciendo por allí; que andaba buscando un lugar para pasar unos días. La señora
me ofreció una habitación que tenía vacía porque su hijo se había ido de
vacaciones a Brasil. Acepté y le agradecí. Esa noche cené con la señora y con
su marido, un hombre de muy pocas palabras.
Al otro día me levanté temprano y la
pareja estaba tomando mate amargo con galletas en el patio de la casa. Les
pregunté si conocían a la persona que yo andaba buscando. El hombre me
respondió con un no rotundo, pero la mujer me dijo que preguntara en una
biblioteca que estaba a pocas cuadras de allí. Agarré una lapicera, mi cuaderno
espiral y salí. Caminé por varios minutos hasta llegar a la biblioteca. Iba
mirando las fachadas de las casas viejas. Cuando llegué me atendió una muchacha
muy bonita. De atrás del mostrador me dio la dirección de la casa del escritor.
No me aseguró que se encontrara allí cuando yo llegara. Me recomendó que tomara
un taxi, que era la forma más fácil de llegar. Me despedí, salí a la calle y
tomé el segundo auto que pasó. Le dije a la dirección al taxista y me preguntó:
“¿Va a la casa del escritor?”. Sí, voy a entrevistarlo, le contesté. Volvió a
inquirir pero esta vez me advirtió: “Tiene que tener una entrevista pactada,
porque si no ese viejo cascarrabias no atiende a nadie.” Mantuve la calma en mi
cara, pero por dentro me sentí perdido. Bajé del auto y sus últimas palabras fueron
una especie de advertencia: “Tenga cuidado con ese jovato, seguro le va a
arruinar todo.”
Toqué la campana y recé. Pasó un buen
rato y en el patio de la casa apareció una mujer mayor y se iba acercando al
portón de entrada. Su paz al caminar era muy parecida al silencio. Se detuvo a
unos metros y me preguntó qué era lo que necesitaba. Vine por la entrevista que
pacté para hoy- le contesté. Noté una leve sonrisa en la señora. Me miró
fijamente y me dijo que esperara, que iría a consultar si la entrevista estaba
pactada para ese día. Cuando se fue pensé en Helena.
Volvió con sus pasos lentos, que hacían
acelerar el latir de mi corazón. Le puse el capuchón a la birome, estaba por
escribir en mi cuaderno lo siguiente: “Hoy no pude hacer la entrevista a…”, y
la guardé en el anillado de mi cuaderno. No dijo palabra y abrió la puerta. Me
hizo un gesto y pasé. Me dijo que la siguiera. Siguió un camino rodeado por
pasto y por plantas. Llegó a la puerta de la casa principal pero dobló a su
izquierda y la seguí. Giró a la derecha y cuando hice lo mismo vi al final del
camino una casa pequeña hecha de troncos. Llegamos y tuve que volver a esperar.
A los pocos minutos salió y me invitó a pasar. Toda esta situación provocó en
mi una gran ansiedad y un desbordado nerviosismo.
Cuando puse un pie dentro de aquel
estudio mi corazón golpeaba a mi pecho como un buen boxeador. En ese lugar
había un silencio parecido a la lectura solitaria. Caminé detrás de la mujer
por un largo corredor, y al final lo pude ver, era él. Estaba sentado tras un
escritorio con libros, cuaderno y papeles. Con una leve sonrisa me recibió y me
dijo: “¿Cómo anda, muchachito? ¿Qué inquietud te hizo cruzar el charco?”. Yo no
podía hablar. Me quedé mudo por un largo instante. El notó esta situación y me
dijo que me sentara. La mujer se puso a mi lado y me ofreció un vaso con agua.
Bebía mientras lo miraba y pensaba -¿Será cierto?-. Cerré los ojos y respiré
profundo. Cuando los abrí le dije: “Vine para confundir lo real con lo mágico,
para hacer que mis horas puedan tener coraje, para que mi cuerpo, y sobretodo
mi mente, usen sus alas. Vine, entre tantas otras cosas, para darle la mano.”
Me miró y volvió a esbozar una leve sonrisa.
Durante
2010.
viernes, 25 de enero de 2013
Teoría (Tomo tres)
Tienes tantos túneles tapados.
Transcurres tu triste tiempo tapizando temores.
Tibia tu tinta teje títeres tontos.
Tanteas tímido telas tiradas temiendo tonos totales.
Terminas templando traiciones.
Tus tercos temas tuercen tu templo tenaz.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
No es tarde
No es tarde.
Las palabras rozan el cielo moribundo.
Yo suelto una campanada para que el muerto me vuelva a mirar.
Resuena el eco en este pueblo apagado - mis alas no hacen lo suficiente para el ejercicio del vuelo-.
Transpiro una libertad intransferible.
Siento que el tiempo corre de atrás a mis pasos fatigados.
Una oscuridad inquieta se acerca al atril.
No escucho a mi memoria.
Ahora es tarde.
Las palabras rozan el cielo moribundo.
Yo suelto una campanada para que el muerto me vuelva a mirar.
Resuena el eco en este pueblo apagado - mis alas no hacen lo suficiente para el ejercicio del vuelo-.
Transpiro una libertad intransferible.
Siento que el tiempo corre de atrás a mis pasos fatigados.
Una oscuridad inquieta se acerca al atril.
No escucho a mi memoria.
Ahora es tarde.
Tu espalda
Cae la lluvia
que camina sobre
tu espalda corva
sobre tu cabeza a gachas
el agua se acumula
en el vacío de tus ojos
en tus encías pálidas
en tus dientes olvidados
tus pies siguen dando pasos
mientras las horas
pasan como un castigo
eterno que tu piel
tenaz te ayuda a resistir.
que camina sobre
tu espalda corva
sobre tu cabeza a gachas
el agua se acumula
en el vacío de tus ojos
en tus encías pálidas
en tus dientes olvidados
tus pies siguen dando pasos
mientras las horas
pasan como un castigo
eterno que tu piel
tenaz te ayuda a resistir.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Llueve
Íbamos cayendo de a poco entre monedas gastadas.
Caíamos despiertos, de tanto que dormíamos encerrados.
Éramos la pena abrazada en un cuarto, la rima olvidada en los años.
A pesar de que llovía en los balcones, de que no había soles a la vista
ni caminos por andar; caminábamos agarrados a las sobras de los sueños
que vivimos; nos aferrábamos tiernamente a lo que quedó de una noche mágica y verdadera.
Las paredes que amenazaban con encerrarnos, se hicieron nubes cuando pisamos el cielo.
Caíamos despiertos, de tanto que dormíamos encerrados.
Éramos la pena abrazada en un cuarto, la rima olvidada en los años.
A pesar de que llovía en los balcones, de que no había soles a la vista
ni caminos por andar; caminábamos agarrados a las sobras de los sueños
que vivimos; nos aferrábamos tiernamente a lo que quedó de una noche mágica y verdadera.
Las paredes que amenazaban con encerrarnos, se hicieron nubes cuando pisamos el cielo.
jueves, 19 de julio de 2012
Afortunados
Miramos desde atrás a un cielo que nos circunda y se eterniza. vemos a los claros números que saben contar las horas y los días, pero no encontramos el hilo en esa mirada.
Afortunados los ojos que pueden danzar en una tormenta de brillos que opacan, de vientos que soplan débiles, de nubes que saltan para no volar, de días que nacen para morir en piernas bellas olvidadas.
Afortunados los ojos que pueden danzar en una tormenta de brillos que opacan, de vientos que soplan débiles, de nubes que saltan para no volar, de días que nacen para morir en piernas bellas olvidadas.
martes, 3 de julio de 2012
¿Pequeño papel o gran fantasma?
Volcar en el papel al fantasma de la poesía.
Encontrar un breve instante de vacío pensante.
Aclarar a varios ciegos, mintiendo palabras redondas.
Aterrizar manzanas ocultas de versos salvajes.
Pequeño papel, gran fantasma.
La hiriente poesía no siembra semillas en almas con cierre.
Ternura mágica
El mundo se muere a cada instante: una guerra, una bomba, un disparo, un dolor, un llanto, una lágrima. Todo eso hará que la vida se agrave, se vaya apagando lentamente.
Pero nada de eso podrá cambiar a esa mano tierna que recorre mi rostro y a cada momento me construye galaxias invisibles.
lunes, 2 de julio de 2012
Una mañana
Naceremos entre melodías altivas, y romperemos la soga que nos ata a las quietudes y andaremos descalzos entre aromas complacientes.
Seguramente habrá caminos por delante, deberemos caminarlos. Muchos paisajes nos parecerán la puerta a un paraíso; brotarán de entre su hierbas y sus árboles rayos que abordarán en nosotros. Nos regirá una enfermedad que partirá nuestras sienes y alimentará nuestros espíritus.
No habrá nada entre nuestros dedos. Seremos la miel y el juramento, donde, entre lo que vive y lo que no, habrá distancias alcanzables por escaleras que tratarán de bajar a lo infinito para subir a lo imaginado.
Las dos orillas estarán ocultas. Lo mejor correrá detrás, a la espera de una migaja. El agua cobrará vida en los parques y romperá el inicio y hará eterno los amaneceres. No habrá noches ni días. No habrá olvido, y el perdón será una cuestión en las poesías.
No servirá la respiración a los espejos, que estarán vedados de ilusión y de cortesía; reflejarán la peste y la servidumbre.
Caeremos en pozos vergonzantes utilizando cada palabra en cada espacio. Surgiremos de entre la tierra como la música que exige retratos, como manos que se unen y se alzan en busca de los decorados. La magia estará presente en cada paso.
Dormiremos, tal vez, entre la niebla y el delirio. Soñaremos verdades inquietantes mientras las ventanas se abrirán al verde de par en más. Y meceremos en las hamacas esperando una clave entera, en tanto los ocasos envenenarán sus trajes y esperarán un suspiro y una flor.
Despertaremos entre hojas y ojos, y no seremos más que dos entremezclados. El humo hará reír a los desiertos, que estarán inmundos e internables y acomodados en camas incómodas e incompletas.
Mientras tanto, habrá tormentas por lugares dolientes y molinos que buscarán el tesoro entre dos almas, que arrodilladas y aturdidas imaginarán un mundo ciego y flaco. Y escribirán los deseos en las mejillas o en las orejas; los tormentos morderán la mentira en hierbas ocasionales.
Los muros caerán con poco trabajo, asustados por los canjes de cadenas. La vida negará lo visto y lo andado, pero entre tristes estará la luz agazapada, y entre cuadros inauditos que envejecerán acostumbrados. Y los sordos estaremos allí, como los mudos, aceitando el alambre para morir en un cruce bien alto, serán testigos la luna y la soledad.
Moriremos, tal vez, una mañana. 2008/2012.
miércoles, 27 de junio de 2012
Detrás
No vivo detrás de la máscara. Ya sé cuál es el problema. Entre tantas sonrisas perdidas, entre tanto engaño en almohadones, entre tanta mezquindad disfrazada de abrigo, entre tantos sueños alquilados, veo caer una gota amarga. Pero puedo ver más allá de mis pestañas. Lo que no podrá ser, lo haré esquivando muros.
jueves, 21 de junio de 2012
Saltos
Salto la cuerda y aprendo. Me quedo quieto para pensar. Miro el piso y no veo la huella. Empieza la confusión. Trato de volver a saltar, pero la soga ató mis pies. Grito en medio de la niebla que me va invadiendo. Nadie me escucha. Una lágrima quiere encerrarme en su rincón; puedo esquivar su dolor ardiente.
Río a carcajadas por lo que vendrá. Todo es aparente, menos la cuerda.
18-04-2012
martes, 19 de junio de 2012
Malas noticias
En esta vuelta, donde todo nace nuevamente, quiero perder de vista lo que no pude alcanzar. "Malas noticias", escucho al pasar. Miro desconfiado. No puede ser tan así, pienso de forma optimista. Amanece, lo demás vendrá despacio.
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